AHONIKEN
jueves, 16 de septiembre de 2010
miércoles, 15 de septiembre de 2010
desde algún cielo, Jauretche habrá festejado con los pibes
No es posible quedarse a contemplar el ombligo de ayer y no ver el cordón umbilical que aparece a medida que todos los días nace una nueva Argentina a través de los jóvenes. No se lamenten los viejos de que los recién venidos ocupen los primeros puestos de la fila; porque siempre es así: se gana con los nuevos.
El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Por eso venimos a combatir por el país alegremente. Nada grande se puede hacer con la tristeza.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
El reflejo de la ventana me devuelve la
imagen a las 19:45 en el living de una casa ajena. Hace al menos un
minuto dejó de sonar el telefono, que por supuesto no atendí. El agua
para mate se hirvió. Mientras repongo agua nueva para colocar en la pava
caliente y así intentar otro mate, pienso en que seguramente con un
buen reposo y la calidez que todavía conserva la pava , podría tener el
agua sin necesidad de usar el fuego. Pero el fuego está. Por eso
es tan lindo estar de campamento y ser como las cosas también son. Y
también es lindo estar enamorada de una persona que te comparta la vida
con vida, o que se ponga a hacer magia, te muestre algo, y encima te
deje tocarlo.
Alguien sigue intentando comunicarse con esta casa. El mate ya es un hecho en mi organismo. Mi mente esta expectante a no sé qué.
Mi corazón la espera. El mate también. El vecino de la ventana de enfrente ya cerró las persianas. De todo lo demás no sé.
Que fácil es olvidarse de lo minuciosa que es la realidad de otro, del corazón de otro.
También pienso en cuanta verdad hay en eso que me dijo, hace un tiempo, una chica en un bar. Dijo que lo más díficil de encontrar es gente que comparta con alegría el bienestar del otro, su momento de felicidad. Y agregó que para las malas siempre están todos, que eso es lo más fácil.
Es extraordinaria la gente que presencia cinco minutos de tu vida y te deja un pensamiento para siempre. Me encanta la palabra extraordinario. Vuelve a sonar el télefono y mientras resonga chillón el timbre en el silencio; la imagen de la ventana me deja cerrar un pensamiento con la misma firmeza con la que se cierra la tarde, cada vez más noche. Y pienso que definitivamente los mates son como la felicidad: no existen si no son compartidos.
Alguien sigue intentando comunicarse con esta casa. El mate ya es un hecho en mi organismo. Mi mente esta expectante a no sé qué.
Mi corazón la espera. El mate también. El vecino de la ventana de enfrente ya cerró las persianas. De todo lo demás no sé.
Que fácil es olvidarse de lo minuciosa que es la realidad de otro, del corazón de otro.
También pienso en cuanta verdad hay en eso que me dijo, hace un tiempo, una chica en un bar. Dijo que lo más díficil de encontrar es gente que comparta con alegría el bienestar del otro, su momento de felicidad. Y agregó que para las malas siempre están todos, que eso es lo más fácil.
Es extraordinaria la gente que presencia cinco minutos de tu vida y te deja un pensamiento para siempre. Me encanta la palabra extraordinario. Vuelve a sonar el télefono y mientras resonga chillón el timbre en el silencio; la imagen de la ventana me deja cerrar un pensamiento con la misma firmeza con la que se cierra la tarde, cada vez más noche. Y pienso que definitivamente los mates son como la felicidad: no existen si no son compartidos.
ya lo dijo el maestro...
cuando alguien dice que no le gustan los beatles, empiezo a desconfiar.
http://www.youtube.com/watch?v=0shARWSIIds
lunes, 30 de agosto de 2010
jueves, 19 de agosto de 2010
la brisa en bicicleta
miércoles, 11 de agosto de 2010
hijos
Infancia muerta con sonido a miedo. El sonido del miedo es el silencio. El olor a miedo es de orina. Un niño envuelto huele a pieza oscura. Hay un niño que no lo será jamás. Hay una herida perpetua y una casa que nunca fue. Un abuelo triste. Un barrio pasado y pisado. Imágenes eternas. Un paso adelante y siempre llega vida desde algún rincón del mundo. Pero hay una caja de madera hermosa que conserva lo que debería haber sido. Nadie que habla de genocidio es melancólico. La melancolía emerge cuando se deja de hablar y se comprende que a cada paso hay tintura de la sangre derramada.
Y no sobre el asfalto, y no sobre el asfalto; querida pacha.
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